House de los 2000: la década que nadie mira y donde todavía se encuentra
Todo el mundo busca Chicago del 86. Pero de los 1.872 discos de house que han pasado por nuestro cajón, 1.441 son de los 2000: la década en que más se prensó, más se pinchó y menos gente está buscando. Cómo orientarse en ella.
Publicado el por Equipo beatdo.
Cuando alguien se plantea comprar house en vinilo, lo primero que se imagina medio mundo es Chicago, 1986, una etiqueta de Trax gastada por los bordes. Es una imagen bonita y es carísima. También es una parte pequeñísima de todo el house que se ha prensado.
Nosotros lo vemos en la caja todos los días. Por aquí han pasado más de tres mil discos etiquetados como house, y de los 1.872 que tenemos ahora en el cajón, 1.441 son de los 2000. Trescientos y pico de los noventa. De los ochenta, trece. Y no es que hayamos elegido mal: es que esa es la forma real del house en vinilo cuando lo miras por cantidad y no por leyenda. La década de 2000 es cuando más se prensó, cuando más se pinchó y —esto es lo que importa si estás empezando— la década que casi nadie está buscando.
Este artículo va de eso: de por qué ese cajón está lleno, de cómo distinguir de oído lo que te vas a encontrar dentro, y de las tres o cuatro cosas que conviene mirar antes de comprar un doce pulgadas de house de esa época.
Por qué los 2000 son la década olvidada del house
Hay una razón sencilla y una razón menos evidente.
La sencilla es que la nostalgia va por décadas y todavía no le ha tocado el turno. El público que buscaba los clásicos de finales de los ochenta ya los tiene o ya los paga a precio de clásico. El que pinchaba en 2003 sigue teniendo cuarenta y pocos años y aún no ha empezado a recomprar su juventud. Eso pasará, como ha pasado siempre.
El vinilo deja de ser herramienta de trabajo
La menos evidente es que los 2000 son el final del vinilo como formato de trabajo. Hasta mediados de esa década, un DJ de club que quisiera pinchar house compraba plástico: no había otra. A partir de ahí llegaron los sistemas digitales y los reproductores de CD de cabina, y el flujo se cortó bastante rápido. Lo que quedó fue una montaña de doce pulgadas prensados entre 1998 y 2008 que se compraron para trabajar, se usaron, y luego se quedaron en un armario cuando su dueño se pasó al portátil.
Esa montaña es la que ahora se abre. Y es enorme, así que los precios son bajos: en nuestro cajón, la mediana de un house de esa época no llega a un par de euros. Hay joyas de veinte y pico, claro, pero el grueso está en la franja en la que puedes equivocarte sin que duela.
Qué hay dentro cuando dices «house» en los 2000
Aquí está la trampa de la palabra. «House» en 1988 era una cosa bastante concreta. En 2003 era una familia entera, y los estilos que verás en cada ficha son subgéneros de verdad, no matices. Estos son los que más aparecen en nuestro cajón, por cantidad:
- Euro house — el más numeroso después del house a secas. Melodía cantada, estructura de canción, pensado tanto para pista como para radio.
- Progressive house — el que construye. Temas largos, la mezcla entra despacio, el clímax tarda cuatro minutos en llegar. Fue el sonido dominante de las sesiones largas de esa década.
- Tech house — más seco y más oscuro. Menos voz, más máquina, emparentado con el techno pero manteniendo el vaivén del house.
- Deep house — acordes cálidos, tempo más bajo, ambiente antes que impacto. Ojo: «deep house» significaba en 2003 algo distinto a lo que significó en 2014.
- Tribal house — percusión al frente. Congas, toms y capas rítmicas encima de un bombo recto. Muy de sesión de madrugada.
- Garage house — la rama con más alma, herencia vocal, mucho gospel de fondo.
- Electro house, italo house, acid house, hip-house — menos cantidad, pero los tenemos.
Si estás empezando y no sabes por dónde entrar, el atajo honesto es este: escucha primero, decide después. En cada ficha de nuestro catálogo hay una previa de audio precisamente para eso. Un tema de tribal y uno de deep pueden llevar la misma palabra en la etiqueta y no parecerse en nada.
Cómo distinguirlos de oído en treinta segundos
Pon el disco y fíjate en tres cosas, por este orden:
- Qué hace el bombo. Si va recto y seco, y todo lo demás cuelga de él, estás en tech o en tribal. Si va acolchado y suena «hacia dentro», es deep.
- Cuánto tarda en entrar la voz. Si hay estribillo antes del minuto y medio, es euro house o garage. Si a los tres minutos sigue sin haber voz, es progressive o tech.
- Qué pasa en el break. El progressive vacía y reconstruye; el euro house mete el estribillo; el tribal cambia la percusión y no toca nada más.
No es infalible, pero acierta la mayoría de las veces y te ahorra media hora en una caja de saldo.
El problema de los discos sin sello
Este es el detalle que más quebraderos de cabeza da y del que menos se habla.
De nuestros discos de house, 130 no llevan sello impreso. Verás la etiqueta en blanco, o con un logotipo que no corresponde a ninguna casa: son promos, tiradas cortas, ediciones de DJ y los llamados white labels — el mecanismo con el que un tema circulaba por las cabinas antes de salir oficialmente, o a veces en vez de salir.
Lo que tienen en su lugar es un número de catálogo estampado o pegado: cosas como Darling 014, URA 1, GROOVEB002, JETS 001 o BB100. Y veinticuatro de ellos no tienen ni eso.
Cómo identificar uno sin equivocarte
Si te encuentras uno de estos:
- El número de catálogo es tu identificador, no el nombre del sello. Búscalo tal cual, con el espacio y todo: es lo que devuelve la referencia exacta en nuestro buscador.
- Mira la matriz, el código grabado a mano o estampado en el surco muerto, entre la última pista y la etiqueta. Muchas veces es lo único que identifica el prensaje.
- No des por hecho que es raro. Que no tenga sello no lo hace valioso; en los 2000 los promos eran moneda corriente. Lo que lo hace valioso es el tema.
- Y no des por hecho que es falso. Una etiqueta en blanco era práctica habitual de la industria, no una señal de pirateo.
Qué te dice el país de prensaje
Un mismo tema podía prensarse en tres sitios a la vez y no sonar igual. En nuestro cajón de house, así está repartido: Reino Unido 609, Italia 285, Alemania 186, Estados Unidos 176, España 154, Países Bajos 119 y Francia 84.
Qué aporta cada origen
Lo práctico de saberlo:
- El prensaje alemán tiene fama merecida de cuidado. Si eliges entre dos copias del mismo tema y una es alemana, empieza por ahí.
- El británico es el más abundante de esa década, porque Londres era el centro de distribución del house europeo. Abundante significa barato.
- El italiano es donde vive buena parte del euro house y del italo house con voz.
- El español suele traer mezclas y ediciones que no salieron fuera, que es justo lo que buscan los que llegan de fuera.
Y una advertencia: el país del prensaje no siempre es el país del artista. Un tema alemán prensado en Reino Unido para el mercado europeo es lo más normal del mundo.
Lo que de verdad hay que mirar antes de comprar
El house de los 2000 se compró para pinchar. Eso significa que la mayoría de las copias han estado en una cabina, y en un cajón, y en una bolsa, y a veces bajo una cerveza. Es la diferencia más grande con un disco de coleccionista de la misma edad. Si vienes de otro palo, en qué mirar al comprar vinilo de segunda mano lo desmenuzamos disco a disco.
El estado, punto por punto
Por eso, en esta familia, el estado importa más que en casi ninguna otra:
- El disco y la funda se valoran por separado, y aquí conviene mirar los dos. Una funda machacada con el disco impecable es normalísima y suele ser buena compra. Al revés, no.
- Las marcas de la primera pista son las que más pesan. Es donde se baja la aguja mil veces y donde primero se nota el desgaste.
- La pegatina en la portada es casi una firma de época: muchos promos y muchas tiendas las llevaban. No es un defecto, es historia.
- Doce pulgadas a 45 rpm suenan con más pegada que a 33 y suelen aguantar mejor. Si el disco no lo indica, pruébalo: en house de esa década conviven las dos velocidades.
Si te fías del grading —nosotros usamos el estándar Goldmine, que es el que usa toda la segunda mano seria— la regla corta es: para pinchar, de VG+ hacia arriba. Para escuchar en casa con calma, VG puede valer perfectamente y cuesta la mitad.
Por dónde empezar un cajón de house sin arruinarte
Cuatro reglas para no gastar de más
Nuestra recomendación, después de mover unos cuantos miles de estos discos:
- Elige un subgénero, no «house». Es la diferencia entre tener cincuenta discos que suenan a algo y cincuenta discos sueltos.
- Empieza por lo abundante. El progressive y el euro house de 2000-2006 están tirados de precio y son la puerta más barata a la época.
- Aprovecha el envío combinado. En una tienda de ejemplares únicos, el segundo disco casi no suma portes. Es más barato pedir cinco de golpe que cinco veces uno.
- Guarda el presupuesto para las copias buenas de los temas que ya conoces. Descubrir sale barato; la copia definitiva del tema que llevas veinte años buscando, no.
Y una última cosa, porque nos la preguntan mucho: cada disco de segunda mano es un ejemplar único. No hay «otro igual» esperando en el almacén: si la copia que buscas no está hoy, déjala apuntada en tu wantlist y te avisamos cuando entre. Si ves la copia que quieres en el estado que quieres, esa es la decisión, no el precio.
Preguntas frecuentes
¿Por qué el house de los 2000 es tan barato comparado con el de los ochenta?
Por cantidad. Entre 1998 y 2008 se prensó muchísimo house porque era el formato de trabajo de cualquier DJ de club, y cuando la cabina se pasó a lo digital todos esos discos salieron a la vez al mercado de segunda mano. La nostalgia además va por décadas y a esta aún no le ha tocado el turno: quien pinchaba en 2003 todavía no ha empezado a recomprar su juventud.
¿Qué significa que un disco no lleve sello?
Que se editó sin marca impresa en la etiqueta. Suelen ser promos, tiradas cortas o white labels, que era la forma habitual de hacer circular un tema por las cabinas antes de su salida oficial. No es señal de copia pirata ni indica por sí solo que el disco sea raro. Lo que lo identifica es el número de catálogo estampado y el código de la matriz, grabado en el surco muerto entre la última pista y la etiqueta.
¿Cómo distingo el progressive house del tech house sin conocer el tema?
Fíjate en el break. El progressive vacía la mezcla y la reconstruye poco a poco, con temas largos donde el clímax tarda varios minutos. El tech house es más seco y más oscuro, con menos voz y menos construcción: mantiene el vaivén del house pero se acerca al techno. Si a los tres minutos no ha entrado ninguna voz, casi seguro que estás en uno de los dos.
¿Qué estado mínimo necesito si voy a pinchar los discos?
De VG+ hacia arriba con el estándar Goldmine. El house de esa década se compró para trabajar, así que la mayoría de las copias han pasado por una cabina y el desgaste se concentra en la primera pista de cada cara, que es donde se baja la aguja. Si es para escuchar en casa, un VG puede valer perfectamente y cuesta bastante menos.
Preguntas frecuentes
- ¿Por qué el house de los 2000 es tan barato comparado con el de los ochenta?
- Por cantidad. Entre 1998 y 2008 se prensó muchísimo house porque era el formato de trabajo de cualquier DJ de club, y cuando la cabina se pasó a lo digital todos esos discos salieron a la vez al mercado de segunda mano. La nostalgia además va por décadas y a esta aún no le ha tocado el turno: quien pinchaba en 2003 todavía no ha empezado a recomprar su juventud.
- ¿Qué significa que un disco no lleve sello?
- Que se editó sin marca impresa en la etiqueta. Suelen ser promos, tiradas cortas o white labels, que era la forma habitual de hacer circular un tema por las cabinas antes de su salida oficial. No es señal de copia pirata ni indica por sí solo que el disco sea raro. Lo que lo identifica es el número de catálogo estampado y el código de la matriz, grabado en el surco muerto entre la última pista y la etiqueta.
- ¿Cómo distingo el progressive house del tech house sin conocer el tema?
- Fíjate en el break. El progressive vacía la mezcla y la reconstruye poco a poco, con temas largos donde el clímax tarda varios minutos. El tech house es más seco y más oscuro, con menos voz y menos construcción: mantiene el vaivén del house pero se acerca al techno. Si a los tres minutos no ha entrado ninguna voz, casi seguro que estás en uno de los dos.
- ¿Qué estado mínimo necesito si voy a pinchar los discos?
- De VG+ hacia arriba con el estándar Goldmine. El house de esa década se compró para trabajar, así que la mayoría de las copias han pasado por una cabina y el desgaste se concentra en la primera pista de cada cara, que es donde se baja la aguja. Si es para escuchar en casa, un VG puede valer perfectamente y cuesta bastante menos.